Los elementos de protección personal, la pandemia y el ambiente.

La contaminación del planeta -fruto del consumo desmedido de plásticos- es visible hace ya mucho tiempo. Nuestros mares y océanos se cubren de residuos año tras año, generando un gran impacto en la fauna y aumentando el deterioro de los ecosistemas marinos. Hoy, esta problemática medioambiental se ve agravada por la emergencia sanitaria que estamos atravesando.

Todos los días se utilizan guantes de látex, barbijos, batas, respiradores, y otros elementos de plástico para el cuidado de la salud. Estos materiales son descartables. Sí: un único uso, y a la basura. Estos recursos siempre se utilizaron de esta manera, pero el aumento de casos por COVID-19 hizo que su uso se incrementara rápidamente, y la contaminación se agrave más todavía. 

No hay duda de que los elementos de protección son fundamentales para prevenir infecciones y atravesar esta pandemia de forma más segura, pero ¿Qué sucede con ellos? ¿A dónde van a parar? ¿Qué impacto tienen sobre nuestro planeta, nuestras tierras, nuestras aguas? Y más importante aún, ¿Qué podemos hacer nosotros desde nuestro lugar para combatir esta problemática?

Como mencionamos previamente, el consumo de estos elementos de protección aumentó de forma exponencial en centros de salud, pero esto está lejos de restringirse al ámbito hospitalario. El miedo al contagio disparó el consumo de plásticos en las casas, espacios de trabajo y residencias geriátricas, entre otros lugares. Ahora, todos los ciudadanos salen a las calles cubiertos con barbijos o máscaras faciales, algunos incluso utilizan guantes de látex para salir a hacer las compras. Todos los días cientos de miles de personas usan y descartan plásticos aumentando el impacto ecológico. Distintas organizaciones alertaron por la mala gestión de los residuos sanitarios generados a raíz de este contexto. Muchos pueden verse tirados en las calles o rebalsando tachos de basura en los hospitales, y una gran mayoría se está desechando en los océanos. La realidad es que la falta de compromiso con el cuidado de la naturaleza no es una novedad, pero este nuevo fenómeno agrava todavía más el oscuro escenario de la contaminación ambiental. Los barbijos quirúrgicos tardan aproximadamente 450 años en desintegrarse ¡no se reciclan y no son biodegradables! Esto no sólo podría afectar la vida marina, sino que además constituye un posible foco de contagio

A lo largo de esos meses estuvimos en contacto con médicos, enfermeros, kinesiólogos y demás profesionales que nos comentaron sobre la falta de insumos, el desabastecimiento de los hospitales y el aumento de desechos plásticos que se comenzó a generar en el día a día. Decidimos involucrarnos y pensar de qué forma podíamos ayudar a combatir esta problemática: después de semanas de trabajo con nuestro equipo interdisciplinario (constituido por ingenieros electrónicos, programadores, diseñadores gráficos y diseñadores industriales) llegamos a la idea de las eMF: semi-mascarillas filtrantes reciclables, con filtros reemplazables. Estas surgen como una alternativa a los barbijos descartables para asistir al sistema de salud ante la falta de barbijos n95 y también para brindar una solución a la problemática medioambiental que estamos atravesando. Pueden desinfectarse en autoclave o por medios químicos, todas sus partes se separan para limpiarse a la perfección, están compuestas por materiales reciclables y son hipoalergénicas. Además, todos los residuos plásticos que generamos a la hora de imprimir nuestros productos -tanto las mascarillas, como cobertores de prótesis, órtesis, mouses inclusivos y otros elementos de salud- se reciclan evitando la generación de basura. Así reafirmamos uno de los pilares de nuestra filosofía y metodología de trabajo: el cuidado del mundo que nos rodea es también nuestra responsabilidad.

Cuando comenzó la pandemia organizamos un proyecto solidario que se llamó Coronathón, donde logramos coordinar el trabajo de más de 700 personas para poder donar máscaras faciales a distintos hospitales del país. Gracias a la ayuda de muchas personas que donaron y colaboraron con la organización, logramos entregar 32.550 máscaras reutilizables a más de 100 centros de salud.

En este momento nos encontramos en las últimas etapas del desarrollo del producto. Estamos validando las eMF con profesionales de la salud, llevando los prototipos a distintos hospitales y centros para ajustar los últimos detalles y poder introducirlas al mercado cuanto antes. Sabemos que el problema de la contaminación ambiental no puede resolverse con un único proyecto, pero nos enfocamos en ofrecer una alternativa para aquel que quiera tomarla, para dar un paso más en la concientización.

“Sabemos que el problema de la contaminación ambiental no puede resolverse con un único proyecto, pero nos enfocamos en ofrecer una alternativa para aquel que quiera tomarla, para dar un paso más en la concientización”

Que cada uno, desde el lugar que pueda, sea consciente del impacto que generan nuestras costumbres en el planeta que vivimos. La responsabilidad es de todos. Tomemos conciencia, ayudemos a visibilizar esta problemática, compartamos información y cuestionemos nuestra forma de trabajo. Los desechos plásticos son inevitables, pero hoy en día existen alternativas para reutilizar los materiales, o para desecharlos de forma responsable. Es urgente involucrarnos hoy y comprometernos para avanzar hacia a un mundo más sustentable.

— IVAN ISAACK

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